"Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso." Honoré de Balzac


jueves, 30 de junio de 2011

Los amarillos


Me acabo de leer del tirón las lecciones del cáncer aplicadas a la vida de Albert Espinosa...

He tomado unas notillas que copio y pego para no olvidarlas nunca:

Las pérdidas son positivas. Cualquier pérdida es en realidad una ganancia. No existe la palabra dolor. Espera treinta minutos antes de tomar una decisión. Haz cinco buenas preguntas al día. Dime cómo respiras y te diré cómo andas. Hazte un historial vital. Atrévete a decir no. Lo que ocultas es lo que más muestra de ti. El superpoder del soplo, desea y sopla. Respeta a tu yo antiguo, al que se equivocó. Cuestiónatelo todo. El cerebro es plástico. Los sueños son el norte de todo el mundo; si los cumples tendrás que ir al sur... Y luego volver al norte. Sur y norte, norte y sur. Escúchate enfadado. Hazte pajas positivas. Acepta cómo son los otros. Ten con ellos la misma paciencia que tienes contigo. Siempre hay más de un camino para ir al mismo sitio. Hiberna veinte minutos. Concede siempre 48 horas a los desconocidos.Y dos trucos maravillosos para no enfadarse jamás (usa una palabra clave: pistacho) y para saber si quieres a alguien: cerrar los ojos.

Y luego me quedo con el concepto "amarillo", el otro grandísimo descubrimiento del libro.
Copio y pego su definición:

"Dícese de aquella persona que es especial en tu vida. Los amarillos se encuentran entre los amigos y los amores. No es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos. La forma de relacionarse con los amarillos es el cariño, la caricia y el abrazo. Consigue privilegios que antes estaban en posesión solo de la pareja".

Los amarillos aparecen para darte fuerza cuando los necesitas, así de repente. Y se marchan sin dejarte triste...

"Cada personan tiene 23, y son algo más que amigos. Son personas que te encuentras y cambian tu vida".

"Son el nuevo eslabón de la amistad".

Y es maravilloso. Para mí ha sido fascinante descubrir esta teoría del amarillismo y sentir y celebrar que tengo amarillos y que soy amarilla.

También quedo con la reflexión final sobre la muerte, primero cuando dice que cuando alguien muere se transforma en la gente que conoció, "su vida se divide entre la gente que conoció"...

Y también con esta pedazo de verdad con la que cierra el libro:
"Muere. Cuando sea, cuando toque. No busques la muerte pero no le tengas miedo. El cáncer hizo que muchas veces tropezara con la muerte, que me la encontrara de frente. Y olvida tus miedos: perder a tu gente, perder tus cosas, perder lo que eres. En realidad, no pierdes nada, absolutamente nada. Créeme, aparta el miedo, aparta el pavor y mira a la palabra muerte de tú a tú. Visualízala, tan solo eso".

Albert Espinosa dice que le gustaría que la gente le parara por la calle, después de la publicación del libro, para preguntarle: ¿Quieres ser mi amarillo?

No hace falta, Albert. Por lo menos para mí, leerte ha sido encontrar un amarillo. Mi amarillo.

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