"Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso." Honoré de Balzac


lunes, 26 de diciembre de 2011

UNA NAVIDAD EN MANHATTAN SEGÚN LUZERNA TROTAVERSOS





Estas fueron las bonitas palabras de Luzerna Trotaversos en la presentación de Una Navidad en Manhattan...

Cuando dice "Y no soy nadie...", es mentira, es una mujer grande, talentosa y genial que ilumina al mundo con su sonrisa y con su arte.

Escribe como quiere en su blog http://luzetrotaversos.blogspot.com/ y algún día, más pronto que tarde, lo sé, yo iré a que me firme su novela.

Muchas gracias Luzerna por estar conmigo, a mi lado, ese día tan importante para mí. Jamás lo olvidaré... ¡¡Te adoro!!


Bienvenidos a la presentación del segundo libro de Gema Samaro, “Una Navidad en Manhattan” la continuación de “Susana & Co.” ambos publicados en el maquinista. Soy LuZe, LuZerna Trotaversos. Y no soy nadie, pero aquí estoy... algo que no deja de asombrarme. Porque para mi es un honor enorme poder acompañar a nuestra Kagu hoy. Te doy las gracias de todo corazón, Gema.
Mi gran mérito es ser “la amiga de la artista” de Gema. Lo mejor de tener dos yos, de mi doble personalidad, es la gente a la que he podido conocer, foreros, blogeros, twitteros, frikis un poco todos pero, la crème de la crème.
Desde el foro de Autoras en la sombra, conocí al alter ego de Gema, Kaguya Hime. Es fácil caer rendido a sus encantos. Incluso a través de un medio tan frío como es el informático la chispa de Kagu nos enamoró. Hemos tenido el privilegio de leer algunos de sus artículos y somos muchos los que ya sabíamos que este libro iba a ser “grande” desde antes de que se publicara.
Entrar en el mundo de Susana es como colarte por un falso muro en una película de Billy Wilder. Todo contado con tal naturalidad y tanta magia que ni te paras a pensar en que momento se ha mezclado un exnovio rico, con una modelo espía de la Cia, con un artista ucraniano, con un objeto extraterreste y más, en las últimas seis páginas y tú sin pestañear. Viéndolo como lo más normal del mundo. Porque es así como nos lo cuenta Susana. A escondidas de sus líos, como catarsis de todo lo que se le viene encima. Me pasé el libro diciéndome, bueno diciendo a Susi, “no querías navidades en familia, pues toma tres tazas” Las tazas fueron aumentado a medida que avanzaba la historia. Cinco tazas, seis, ocho... jajajaja Perdí la cuenta pero creo que se quedaban por dieciocho más o menos.
Y es que la prosa de Gema tiene encanto y mucha personalidad. Es una brisa fresca en la literatura actual, cargada de dichos populares, palabras muy nuestras y susanismos en estado puro. Lo peor de la novela es que termina. Y hay te quedas!!! deseando saber que pasa después. Qué mil locuras más le esperan a esta mujer a la vuelta de la esquina. Porque es un imán para las situaciones imposibles, es como tener de compañera de piso a la Phoebe de Friends!

Ya dije que con Susana había encontrado mi alma gemela de ficción. Me he encontrado a carcajada limpia con las acotaciones de Susana. Pues sí, es difícil hilar con mi humor absurdo de lo sencillo, pero Susana me supera, muchas veces suelta por su boca lo mismo que estoy pensando yo.

Me encantaría saber, cuanto de Susana hay en Gema, y cuanto de Gema está en Susana. (Recordadme que lo pregunte después, que se piensa que va a escarparse de aquí sin preguntas) Es que me reconozco un montón en ella, en ese espíritu infantil que algunas veces le asalta, y en muchas de las aptitudes que adopta ante los contratiempos. Esa constante disección de todo lo que ocurre, su consciencia inquieta y su verborrea incansable hicieron desde el principio que me sintiera “muy susana” o lo que es lo mismo, identificada a más no poder.
Porque si a vosotros en vísperas de navidad paseando por la calle os dan un tirón os meten en un portal y os tapan la boca, qué se os ocurre pensar?? Bueno, alguno habrá que ni piense si quiera. Bien pues Susana piensa “Qué mala suerte la mía. No podían haberme secuestrado el día anterior, o dos meses antes.” Pues algo parecido habría pensado yo, que momento más oportuno con todas las felicitaciones de año nuevo sin mandar y los regalos de navidad sin envolver escondidos por toda la casa.

He de decir también que según leía he sentido frío. No sé si en parte debido al resfriado que acarreaba mientras lo leía o a ese continuo describir heladas, que casi se me pasaban a los huesos. Me he sentido en Manhattan, pese a no conocerlo, por la maestría con que nos mueve por sus calles, nos pasea por parques y nos detalla locales “coquetos” y todo muy nuestro. Porque estás navidades con Gema los españoles colonizan manhattan y aparecen a cada vuelta del camino!! Y ahí estaba yo también disfrutando de sus luces, como no! Entre la luz de Susana y las de la ciudad me he sentido como en casa jajajaja

Una navidad en Manhattan, igual que Susana and Co. está contado en primera persona, pero una primera persona muy cercana. Un de tú a tú. Es como si fuéramos parte de la vida de susana, que nos cuenta de primera mano, tanto lo que está ocurriendo como lo que piensa en cada momento. Si de la primera parte me enamoró su frescura, está segunda consigue emocionarme, asombrarme, sorprenderme. Es imprevisible. Los diálogos son grandiosos. Esa madre y esa abuela alcanzan cotas desternillantes.

En este libro la nostalgia, tal vez por la lejanía, ataca a Susana. Y la forma de Gema, mediante frases cortas de hacernos sentir lo mismo, me ha parecido genial. Una serie de frases que nos hacen visualizar imágenes, en plan diaporama de la navidad. Esa que todos odiamos, salvo que estemos en Manhattan, o nuestro espíritu navideño nos desborde. Vamos, que nos haya tocado hoy algo de lotería. Fijaos que ya ni digo el gordo.

Así es la Navidad para Susana:

“De repente, lo extrañé todo. Las luces de Madrid, cada año más raras; los puestos de castañas; el turrón de Jijona del barato de Alipende; abrir piñones con un cuchillo del año de la pera que no corta; sepultar las figuritas del Belén con toneladas de pan rallado; las panderetas, y eso que no toco una pandereta desde que tenía ocho años, pero ahí estaba en Wall Street deseando escuchar una pandereta, y esos villancicos con niños de voces horribles acompañados de guitarras y bandurrias, concretamente ese villancico críptico donde los haya que dice: “Una pandereta suena, yo no sé por dónde irá. Sal mirandillo arandandillo, sal mirandillo arandanrña; las moquetas lilas del Corte Inglés; el “Chica-chica-compra-la-tanga-de-la-suerte del mercadillo de mi barrio; el autobús de la navidad; ir a ver el Cortylandia, y que antes de salir de casa que mi madre me diga: “Ganas tienes de salir con el frío que hace y la gente que habrá”; el veinticuatro por la mañana y que mi abuela me dé dinero para comprar más langostinos en Alcampo, porque con los que había comprado mi madre nos iba a faltar; la cena de Nochebuena y pelearnos mi hermana y yo por quién pone la mesa; quedar el veinticinco con mis amigas por la tarde en el Vips y luego ir al cine a ver una peli de Navidad cuanto más mala mejor; el día de los Santos Inocentes y llamar a mi casa para decirle a mi abuela que soy de Prótesis Vitruvio que ya puede venir a recoger la suya; escuchar cantatas de Bach en una iglesia vetusta; el frenesí de “Qué me pongo de Nochevieja” y elegir siempre lo peor; Pasear por la mañana del treinta y uno por Sol con una peluca fucsia; La capa de Ramón García; Bailar piripi la canción de la Puerta del Sol de Mecano en casa de Isabel; Comerse las sobras de la cena el día uno a las siete de la tarde; Las compras desesperadas y disparatadas del día cinco de enero a las diez de la noche; La cabalgata de mi barrio con carrozas cutres y adolescentes que tiran a dar con caramelos a los reyes magos; y que no puedas evitar disimular que te horroriza lo que te han comprado...”

La narración comienza unos meses después de donde acaba el primer libro. En la primera parte dejamos a una Susana indecisa, con la personalidad un poco minada por Pablo, a la que por fin, se le cae la venda, y ve la realidad de su relación con él. Se da cuenta de que por una quimera puede perder a Maksim, y que lo que siente, ahora libre de restricciones, brota asombrando por su fuerza y claridad.

Así que ahora tenemos una Susana más madura, fortalecida en su amor por Maksim. Con un nuevo trabajo que la llena y estimula. Peeeeero que sigue sin saber decir que no. Al cuñadísimo por ejemplo. A sus amigos. A la divina exmujer de Pablo... para una vez que dice que no, es a su hermana y se armó el Belén!

A Maksim, le encontramos feliz con su trabajo y la mujer de sus sueños, literalmente (lleva soñando con ella muchos años). Comprensivo, con un premio Nobel a la paciencia. Amante, amigo, cómplice,protector. Y según la madre de Susana mafioso pervertido! Eso tenéis que leerlo.

La madre sigue en su linea. No termino de comprender su carácter. Recelosa, escéptica. Es negativa por sistema, pero da pie a momentos geniales, de confusiones y enredos.

La abuela, es todo lo contrario. Ellas dos son como el yin y el yan. Feliz, decidida, complaciente. Entusiasta con todo. El contrapunto perfecto. Casamentera por sistema, en eso se parece Susana.

Pablo esta tan centrado en si mismo como siempre o más incluso. No he conocido una persona como él para la que el mundo gire sobre su ombligo. Egoísta, ambicioso y cargante. Y pese a todo, no te imaginas la Navidad que le ha preparado Gema!! Ese final es de traca.

El señor Shevchenko, el abuelo adoptivo, es una persona entrañable. Inteligente y con carisma. Un poco solitario, porque arrastra un pasado misterioso, que cuando lo leáis podréis comprender. El padre de Susana, gana enteros cada vez que hace acto de presencia, y recibe de Susana el regalo que más deseaba para Navidad.

David Lully, misterioso y enamorado totalmente de Hitomi, (la modelo espía) le confiere en custodia a Susana un objeto, que parece ser extraterrestre, y que persiguen los servicios de inteligencia.

Añadid al cuadro a los amigos de Susana, a su subalterno “el grumete” (que pide a gritos su propia historia), a su hermana, a la familia de Maksim, y tendréis el camarote de los hermanos Marx en el salón de Susana.

Para terminar diré que este libro no es una historia de amor al uso. No esperéis chico conoce a chica y zas... Esta es la historia de muchos amores. De amores de pareja, amor filial, fraternal... Una historia de espíritu navideño y magia.

Un libro que no olvidaréis, y que puedo asegurar que os sorprenderá.

2 comentarios:

  1. La verdad que tengo ganitas de leerlo, tiene muy buena pinta^^ Espero poder tenerlo pronto entre mis manitas. Muakss

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  2. Muchas gracias por esas ganas!!! Luego cuéntame qué te pareció!! No te olvides!! Miles de gracias por pasarte por aquí. Más muaaaaks.

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